viernes, 30 de noviembre de 2012

Beneficios de las mandarinas

En el otoño, una de las frutas más destacadas de esta bella estación del año son las mandarinas, que poseen una serie de propiedades y beneficios ideales para esta época en la que nos encontramos.


Propiedades mandarina

Contiene poca cantidad de azúcares, y su componente especialmente mayoritario es el agua. Es una buena alternativa para reponer el líquido y los minerales después de realizar una actividad física, gracias a la cantidad de vitamina C, potasio, carotenoides y otros nutrientes que posee.
Es una fuente natural realmente buena de fibra, esencial –como bien sabes- para poder combatir el estreñimiento. Está indicada en personas obesas y en dietas de adelgazamiento, gracias a su efecto saciante.
Contiene una gran cantidad de carotenoides, por lo que la actividad antioxidante de estos elementos fitoquímicos (junto a la vitamina C), proporcionan propiedades fisiológicas realmente destacadas.
Como te indicamos al comienzo de esta nota, gracias a su contenido elevado en potasio y bajo en sodio es ideal para personas hipertensas y que tengan problemas cardíacos en general.
Además, no debemos olvidar que está recomendadas para las embarazadas por su abundancia en folatos o ácido fólico, una vitamina imprescindible en los distintos procesos celulares de los primeros meses de gestación.
También las mandarinas son un destacado diurético natural, especialmente por su elevado contenido en potasio, ácido cítrico y agua.

Beneficios nutricionales de las mandarinas

  • Al ser rica en fibra ayuda en caso de estreñimiento leve.
  • Alto contenido en antioxidantes.
  • Ideal para personas con hipertensión arterial.
  • Ayuda a reponer líquidos cuando hemos practicado deporte.

Valores nutricionales de las mandarinas

  • Alto contenido en vitamina C.
  • Rica en carotenoides y ácido fólico.
  • Bajo contenido en sodio.
  • Alto contenido en potasio y baja cantidad de azúcares.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Ahorrar agua caliente


El agua caliente sanitaria es, después de la calefacción, el segundo consumidor de energía de nuestro hogar. ¿Qué quiere decir esto en cifras? La respuesta a este interrogante es bien clara: el agua caliente sanitaria representa el 26% del consumo energético total en tu vivienda. Cualquier mejora en tu hogar o cualquier cambio de costumbres puede mejorar, y mucho, esta cifra, reduciendo asimismo el gasto que supone dentro de la economía familiar.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) proporciona en su Guía Práctica de la Energía una serie de consejos para ahorrar agua caliente. Se trata de unas indicaciones muy fáciles de llevar a la práctica, y que en la mayoría de ocasiones no requieren de grandes reformas en el hogar. Empieza a ahorrar ya: ¡es más sencillo de lo que crees!
1. Opta por los sistemas con acumulación de agua caliente: son más eficientes que los sistemas de producción instantánea y sin acumulación.
2. Procura que los depósitos acumuladores y las tuberías de distribución de agua caliente estén correctamente aislados: evitarás las pérdidas de calor innecesarias, y reducirás tu consumo de energía.
3. Racionaliza el consumo de agua. ¿Cómo puedes conseguirlo? Pues siguiendo normas de uso común, como, por ejemplo, no dejar grifos abiertos inútilmente durante el afeitado o en el cepillado de dientes.
4. Una ducha consume cuatro veces menos agua y energía que un baño, aproximadamente, y es igual de eficaz para conseguir una completa higiene. Tenlo en cuenta.
5. Evita goteos y fugas de grifos. El simple goteo de un grifo del lavabo significa una pérdida de 100 litros de agua al mes. ¿Te imaginas lo que puede llegar a suponer en tu factura?
6. Existen en el mercado cabezales de ducha de bajo consumo que permiten un aseo cómodo, gastando la mitad de agua y, por tanto, de energía.
7. En los grifos se pueden colocar reductores de caudal, conocidos como aireadores, que contribuyen a disminuir tu consumo de agua.
8. Los reguladores de temperatura con termostato, principalmente para la ducha, pueden ahorrar entre un 4% y un 6% de energía.
9. Una temperatura entre 30 °C y 35 °C es más que suficiente para tener una sensación de comodidad para el aseo personal. Comprueba que tu caldera proporciona agua dentro de esta franja. La temperatura demasiado caliente te obliga a mezclar más agua fría para no quemarte, con lo que despilfarras más.
10. Si un cuarto de baño o cocina todavía tiene grifos independientes para el agua caliente y el agua fría, cámbialos por un único grifo de mezcla, conocidos como “monomandos”.
11. Los sistemas de doble pulsador o de descarga parcial para la cisterna del inodoro ahorran una gran cantidad de agua.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Ahorrar energía en invierno


¿Es posible reducir las facturas de consumo eléctrico y de gas durante los fríos meses de invierno? Pues no sólo es posible, sino que además es fácil y requiere tan solo de la aplicación de pequeñas correcciones en el uso que hacemos de electrodomésticos y sistemas de calefacción.
En años de dura crisis económica como los que estamos viviendo, pequeños ahorros en el día a díapueden suponer una considerable reducción de gastos a final de mes. Ajustes en el carro de la compra, en ocio, en ropa, en pequeños caprichos... todo ayuda a contener el gasto mensual y apretarse el cinturón.
Y ahora más que nunca, en que se aproximan los fríos meses de invierno, es importante revisar algunos pequeños detalles para ahorrar en las facturas de electricidad y gas. Pero no sólo para asegurarnos que no estamos tirando el dinero en consumos innecesarios, sino también para hacer un uso más sostenible y eficiente de la energía en el hogar.
Ahí van algunos consejos prácticos:
Comprueba que no haya fugas ni corrientes de aire en puertas y ventanas. Las viviendas que no estánselladas correctamente consumen hasta un 15% más de lo necesario.
Revisa el sistema de calefacción, al menos una vez al año, para garantizar un funcionamiento eficiente. Si tu equipo de calefacción tiene muchos años, renovarlo puede suponer ahorros de casi el 50% en el consumo de gas. Se recomienda graduar el termostato a unos 20 grados centígrados y abrigarse más dentro de casa. Cada grado de más supone un 7% más de consumo.
Usa bombillas de bajo consumo y sustituye lámparas incandescentes por lámparas fluorescentes compactas, aprovecha al máximo la luz natural y no dejes interruptores abiertos si no es necesario.
Descongela el frigorífico de manera regular (la escarcha que se forma incrementa en casi un 20% el consumo eléctrico) y asegúrate de que la puerta de la nevera cierra herméticamente (se puede comprobar poniendo una hoja de papel al cerrar la puerta. Si se cae, el cierre no es hermético).
No dejes aparatos eléctricos como televisores, equipos de audio, video u ordenadores encendidos cuando nadie los esté usando o en posición de 'stand by' o reposo. A este consumo pasivo de energía se le considera como energía de desperdicio ya que al permanecer el aparato conectado al circuito de alimentación eléctrica continúa consumiendo aunque no esté realizando su función principal.
Un uso eficiente del agua también permite ahorrar electricidad: evita hervir más agua de la necesaria cuando cocines y hazlo preferentemente con una olla a presión o con las ollas tapadas para que suba antes la temperatura, prioriza la ducha rápida antes que la bañera, usa la lavadora en carga completa y con el programa más corto posible para un lavado apropiado...
Aprovecha el sol para secar la ropa y eliminar bacterias y usa la secadora sólo cuando sea imprescindible.